Esclerosis múltiple, una enfermedad aún incomprendida

A pesar de tratarse de una enfermedad crónica, progresiva e incapacitante, que causa un fuerte impacto en los pacientes y sus familias, la esclerosis múltiple (EM) es una patología aún desconocida por la mayoría de las personas y que impone grandes desafíos a todos los actores relacionados con su atención y manejo integral.

El dolor que provocan la mayoría de los síntomas, la falta de información y la incertidumbre en torno al diagnóstico y a la progresión que tendrá la enfermedad a futuro, son las principales preocupaciones que genera este trastorno neurológico a las más de 2.000 personas que, se estima, tienen la patología en el país¹ 

La EM no es fácil de entender, ni presenta las mismas manifestaciones en todos los pacientes, razón por la cual se le conoce como “la enfermedad de las mil caras”. Se trata de una patología crónica y progresiva del sistema nervioso central, que se ha convertido en una de las afecciones neurológicas más comunes en personas de 20-30 años, que están iniciando su etapa laboral y construyendo sus proyectos de vida².

Esta enfermedad afecta al cerebro y a la médula espinal; mientras el cerebro se encarga de enviar mensajes al cuerpo diciéndole qué hacer, la médula se encarga de transmitirlos de manera armónica, para que cumplan estas órdenes de manera adecuada. En los pacientes con esclerosis múltiple, la cubierta que protege los nervios del cerebro y la médula espinal, conocida como mielina, resulta dañada lo cual genera retrasos y dificultades en el envío de la información, causando que los músculos u otras partes del cuerpo no siempre hagan lo que les pide el cerebro.³

A pesar de que no se conocen las causas de la EM, esta puede tratarse de una enfermedad autoinmune⁴. Cuando el sistema inmune (la defensa natural del cuerpo frente a organismos infecciosos y otros invasores)⁵, ataca de manera anormal a la mielina, causa inflamación y daños que afectan el normal funcionamiento del sistema nervioso.⁶ La EM tiene dos formas principales: Remitente Recurrente y Primaria Progresiva, las cuales se caracterizan por el empeoramiento de los signos y síntomas durante la evolución de la enfermedad. Adicionalmente, en la mayoría de los casos, la discapacidad física aumenta en algún momento⁷, generando inquietud a futuro en los pacientes y sus familias.

  • Esclerosis Múltiple Remitente Recurrente: Los pacientes tienen recaídas (aumento de la gravedad de un síntoma) de las que posteriormente se recuperan total o parcialmente. Afecta hasta tres veces más a las mujeres que a los hombres y se presenta entre los 20 y 40 años de edad. Aproximadamente al 85% de las personas con EM, se les diagnostica inicialmente esta forma de la enfermedad.⁷
  • Esclerosis Múltiple Primaria Progresiva: Afecta al 15% de los pacientes con la enfermedad. No hay presencia de recaídas, pero hay un progreso permanente de la discapacidad. Suele diagnosticarse entre los 40 y 60 años e impacta por igual a hombres y mujeres.⁷

Otro de los temas importantes y que generan mayor inquietud es el de los signos y síntomas de la enfermedad. En la EM estos pueden variar sustancialmente según la magnitud de la lesión y la afectación generada en los nervios. Esto hace que cada paciente puede experimentarlos de manera diferente durante el trascurso de la enfermedad⁸

Entre el amplio abanico de síntomas se encuentran:⁸

  • Entumecimiento o debilidad en una o más extremidades que, normalmente, aparecen en un costado del cuerpo a la vez, o en las piernas y el tronco.
  • Problemas de visión como: pérdida de visión parcial o completa, por lo general en un ojo a la vez, a menudo con dolor al mover el ojo. Visión doble prolongada.
  • Dolor u hormigueo en distintas partes del cuerpo.
  • Fatiga.
  • Mareos.
  • Sensaciones de choques eléctricos que se producen con ciertos movimientos del cuello, en especial, al inclinarlo hacia adelante. 

Así mismo se han identificado otros síntomas, menos específicos tales como:⁹

  • Problemas de movilidad.
  • Confusión mental.
  • Cansancio.
  • Espasmos musculares.
  • Sensibilidad al calor.
  • Dificultad al tragar.

Un diagnóstico oportuno es fundamental para evitar una rápida progresión de la esclerosis múltiple. Para detectarla se deben realizar varias pruebas; la más frecuente es la resonancia magnética, que ha sido la técnica que más ha permitido avanzar en el diagnóstico de la enfermedad.¹⁰

A pesar de que la EM no tiene cura, existen tratamientos que permiten un manejo adecuado de la enfermedad ¹¹. A lo largo de los últimos años, la investigación sobre esta enfermedad ha avanzado a tal nivel, que cada vez es más posible dar un tratamiento y diagnóstico más claro. Aunque no existe una cura para la Esclerosis Múltiple, sí es posible llevar una vida normal.¹²

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